viernes, 14 de marzo de 2014

Capitulo 12 del Viaje a Egipto - El Templo de Sobek en Kom ombo (en las entrañas de la bestia)

Una vez paseado rápidamente por el exterior del templo nos adentramos en su interior, recordando previamente el plano: 
La planta (parecida pero algo más pequeña que la del templo de Edfú) consta de un patio, dos salas (una de ellas, el pronaos) y tres vestíbulos (en vez de los dos de Edfú). Tiene dos corredores (y no uno con en Edfú) que rodean las cámaras cámaras. 


Cada entrada de la fachada corresponde un templo, paralelos entre sí, aunque muchos recintos son comunes e incluso en ambas se tributaban honores a las dos divinidades.
Reconstrucción ideal del templo.
Corte transversal del templo mostrando la situación del patio
Pasando por el primer pílono, o más bien por lo poco que queda de él, entramos en el antepatio o patio del peristilo. Este patio, que como ocurre habitualmente en los templos que estamos viendo se corresponde con la zona más moderna del recinto religioso, fue añadido en el 14 d.C., durante el reinado de Trajano. Aún siendo una construcción de la época romana, se conserva la dualidad existente en el templo desde tiempos inmemoriales (dos puertas en el pílono, dos estanques para libaciones...)
De la muralla más externa del templo (paredes del pílono y continuación del recinto amurallado) sólo se conserva una torre en la que se representa al faraón (quizás Ptolomeo V, el que mandó la reconstrucción)... 
...entrando en el recinto, seguidos de unos genios que son representación de los nomos o regiones (aunque estos "nomos" se representaban gráficamente con figuras humanas, esta palabra no tiene que ver con lo que conocemos como "gnomo" o duendes como David el Gnomo, cuyo orígen etimológico no está claro pero parece que va por otros derroteros). 
"No, no, yo no tengo nada que ver aquí"

Alrededor del patio quedan las bases de las 16 columnas (8 a cada lado que soportaban el peristilo conformando un sombreado corredor cubierto donde se refugiaban del sol los iniciados a sacerdote.



En medio del patio hay un pedestal de altar con dos pequeños estanques para las libaciones excavados en la piedra del suelo, cada uno en honor de un dios.
Hasta este patio podían entrar las gentes del pueblo, ya que así lo autorizaba un dibujo en la columna en el que un ave sobre media circunferencia, que hace referencia al faraón:

En la fachada principal sólo quedan tres de las cinco columnas de capiteles que, con motivos de palmas y flores de gran belleza, enmarcaban las puertas del pronaos. 

Se conserva una parte de la cornisa superior, en forma cóncava (caveto), con dos discos solares alados y su par de ureos (representación de la diosa Uadyet) correspondiente, cada disco dedicado a un dios: Sobek a la derecha y Haroeris a la izquierda.



A ambos lados de la doble puerta hay bajorrelieves con representaciones de Ptolomeo XII Neo Dionisio siendo purificado por Horus y Thot en presencia de Sobek (a la derecha) y de Haroeris (a la izquierda). Los cartuchos de la parte superior aún conservan el color original.
Reconstrucción de la fachada principal vista desde el patio.
 Reconstrucción virtual del patio. Vista desde la fachada principal hacia afuera (hacia el pilono ya casi desaparecido).

La sala hipóstila exterior o casa de la vida es la primera sala del templo, donde los iniciados recibían enseñanzas y producían sus artes y escrituras.
Corte transversal del Templo mostrando la Sala Hipóstila exterior o Casa de la vida
Presenta dos hileras transversales compuestas por cinco columnas cada una, que soportan el más alto techo del templo.
Son columnas fasciculadas, con capiteles florales campaniformes: algunos de ellos tienen forma de loto (lirio blanco o lis, que representa al Alto Egipto en el sur), y otros de papiro (representando al Bajo Egipto en el norte), evocando al doble país.
El techo está decorado con escenas astronómicas y con el buitre que representa a Nekhbet.

Los tallos de las columnas están todos grabados: en la parte alta, bajo los capiteles, una faja de jeroglíficos y el ank; en la parte baja, el faraón rinde homenaje a varias divinidades.



En las paredes interiores podemos ver escenas de coronación y purificación del faraón de turno, en presencia de los dioses Haroeris, Sobek, Uadjet y Nejbet, a un lado, y de Isis, Haroeris y Tefnut (diosa con cabeza de leona) al otro. Los faraones representados son los de la época ptolemáica, apareciendo también Cleopatra VI. En la zona posterior de la estancia aparecen textos himnarios.
Entre las dos puertas del eje central, está grabado el inventario de los lugares sagrados de Egipto, de los dioses de las principales ciudades y de las fiestas locales y nacionales.
Según parece, una de las figuras de la primera sala hipóstila presenta una característica especial: tiene un hueco en lugar del ojo, lugar donde debía incrustarse el mismo suponemos que realizado en alguna piedra preciosa, confiriendo una especial opulencia y vivacidad a la figura del dios.

Reconstrucción de la sala hipóstila exterior.

El pronaos o sala hipóstila. A la izquierda, la doble puerta del naos (Representación en los Viajes de Álix).

La Sala Hipóstila Interior o Salón de las Apariciones es, al encontrarse más cercana la Santuario, más antigua que la Sala Hipóstila Externa. En ella se hallan 10 columnas de menor envergadura que las anteriores.
Corte transversal del Templo mostrando la situación de la Sala Hipóstila interior.
Hay un relieve entre los dos postales de Sobek en su forma de reptil. 
Ptolomeo VIII hace sacrificios a diversas divinidades en los fustes de las columnas mientras que su hermano hace lo mismo con Haroeris en la parte posterior izquierda de la sala. En esa parte izquierda en el muro encontramos un hermoso relieve de Ptolomeo VIII recibiendo el hpt (espada de la victoria) de haroeris, acompañado de su hermana Cleopatra.


Entre ambas puertas, en el lado posterior de la sala están las listas con los dioses y las fiestas del templo. En la pared occidental de esta sala, con columnas papiriformes, entre las dos puertas del eje central se reproducen el inventario de los lugares sagrados de Egipto, de los dioses principales de nomos y de las fiestas locales y nacionales de la época.


"En la penumbra de este salón, aparecían desde sus respectivos santuarios, relucientes las figuras doradas de Sobek y Horus, a la vista de los iniciados, para iniciar las procesiones en los festivales, en los solsticios y equinoccios. La decoración de sus muros es ceremonial. El faraón es bendecido por Sehkmet y Horus del lado derecho, y por Isis y Toth del lado izquierdo. Otro mural similar existe del lado de Sobek, resaltando la igualdad de las divinidades sin importar sus condiciones polares, de buenas o malas, luz u oscuridad. Las fuerzas opuestas existen para moldear la consciencia del hombre, para que aprenda con el resultado de sus propias decisiones".

El Gran Palacio o salón de las purificaciones es de nivel más elevado que la Sala Hipóstila Interior y lo mando decorar Ptolomeo VI. Las escenas en la parte posterior a mano izquierda representan a la fundación del templo, con la diosa Seshat que anuncia la edificación y fundación del templo mediante el acto de “estirar el cordel”, luego aparecen escenas de purificación del templo levantando por el faraón echando granos de natrón. Para mantener la pureza, estas ceremonias rituales de la fundación se repetían de forma periódica. 


Delante de las puertas de la sala se observan en las losas huellas de círculos que señalaban el lugar original de las mesas de ofrendas.

"Antes de la salida del sol, los sacerdotes se bañaban en las aguas del pozo o del lago sagrado del templo, recibían el humo del incienso y mascaban natrón, una especie de sal, en un ritual diario de purificación. Los baños purificadores se repetían al mediodía y por la noche. Todos estaban circuncidados, una costumbre que luego adoptaron los judíos. Vestían siempre de lino blanco. No se les permitían usar vestidos que utilizaran pieles o partes de animales muertos como el cuero o la lana. La excepción era la piel de leopardo, que utilizaban los altos sacerdotes sobre los hombros, y el pelo trenzado a un lado de la cabeza como una marca de su condición".
Corte transversal del Templo mostrando la situación de la Sala de las Ofrendas.
Los sacerdotes eran los únicos que podían acceder a la sala siguiente, de nivel más elevado que los anteriores. Cumplía la función de Sala de las Ofrendas. Cada día del año una diosa leona, acompañada por unos genios con cabeza de toro o de carnero, se hacían cargo de la Sala de las Ofrendas. Delante de las puertas de la sala se observan en las losas huellas de círculos que señalaban el lugar original de las mesas de ofrendas. En las cámaras en ruinas situadas a ambos lados antiguamente había vestiduras y textos sagrados, al igual que en Edfú. Las ofrendas a Haroeris se encuentran en el muro a mano izquierda, una descripción del templo y una llamada a Sobek a mano derecha o muro meridional y ofrendas y libaciones a Sobek a mano derecha. 
También hay un pequeñito relieve de una mujer dando a luz entre las puertas de esta sala y la contigua en su parte posterior.
"En esta antecámara se consagraban las ofrendas del pueblo. Consideraban que si no se retroalimentaba a dios con estas ofrendas, su fuente de energía se agotaba sobreviniendo el caos. Era una forma de agradecimiento por lo recibido y una forma de confianza por lo que vendrá. Diariamente llegaban al templo pan, cerveza, frutas, vegetales, miel, aceite, perfumes, velas, sal, natrón y telas de lino, que los sacerdotes recibían en el salón de las ofrendas, y luego colocaban en la antecámara como una manera de agradecer a dios por su abundancia. El pueblo acudía con una parte de la producción de las tierras que explotaban, propiedad del templo, y el templo entregaba a cambio estabilidad, prosperidad, salud, gozo, vida y orden. El sumo sacerdote purificaba con incienso las canastas de alimentos, y con el símbolo de la vida, el ank, marcaba la transferencia de fuerza divina entre los alimentos y la fuente de la vida. Una vez consagradas las canastas con los alimentos, eran llevadas al exterior de la casa de la vida, al patio de los peristilos, donde se distribuía entre todos los habitantes del complejo religioso". 

La Sala de la eneada o antecámara es la última de las que precedían al santuario se hallaban las estatuas de los dioses y de los reyes constructores a los que se rendía culto. 

El patio del Año Nuevo, al norte de la última sala, ha desaparecido, pero se conserva una parte del techo de la "sala pura", donde la estatua del rey estaba vestida para la ocasión; pueden verse dos representaciones de Nut, la diosa del cielo. En el muro divisor entre las puertas de los santuarios se puede ver un relieve de ofrendas a Ptolomeo VI y su hermana esposa de un tallo de palmera del que cuelga un signo del hed-sed que representa los años de reinado del faraón. Jonsu es la divinidad que hace los honores; seguido de Haroeris y Sobek. El faraón luce una capa macedonia.
Corte transversal del Templo mostrando la situación de los santuarios.

La zona noble del templo es el doble Santuario, para el Dios Haroeris a la izquierda y para el Dios Sobek a la derecha. En cada santuario hay un pedestal de granito negro que servía para la sostener la barca procesional del dios.
Entre los dos santuarios se encuentra otra de las curiosidades de este templo: una pared hueca que podría haber sido una caja de escalera para subir a la azotea o tal vez un escondite para el sacerdote que recitaba los oráculos. 
 

El estado del templo nos deja al descubierto muchos de sus secretos, como los corredores y las paredes huecas.
Según otra opinión más exótica, se trataría de una compleja construcción arquitectónica en forma de laberinto en el que, lleno de agua, servíría como escenario de pruebas de iniciación. 
Vista general trasera del templo, donde se ve en primer plano los dos santuarios, cada uno con su pedestal de granito. Entre ambos habitáculos se observa el pequeño corredor, que sería inapreciable desde dentro de cada una de los santuarios, y cuya desconocida función ha llevado a formar muchas hipótesis, de las más anodinas (caja para una escalera) a las más imaginativas (ritual  de iniciación de sacerdotes o "prueba de la muerte"). Lo mismo era únicamente el cuartillo donde el bedel guardaba las escobas y está aquí todo el mundo comiéndose el coco.

"En este espacio mantenido lleno de agua hasta su parte superior, con acceso desde la azotea del templo, era donde los iniciados tenían que pasar la prueba de la muerte". 
Reconstrucción virtual con agua incluída según la que llamaremos pomposamente "hipótesis de la prueba de la muerte"

La Prueba de la Muerte
Durante meses, los iniciados recibían un intenso entrenamiento mental para superar la prueba. Cuando los maestros estimaban oportuno, se realizaba una ceremonia individual en el salón descubierto de la azotea del templo frente a un rectángulo lleno de oscura agua en el suelo. Al comenzar el día, tras el baño de purificación, el discípulo y su maestro ascendían por la escalera recta hasta la azotea, llegando al salón descubierto de las ceremonias. 
El discípulo debería de sumergirse en una especie de túnel vertical con salientes laberínticos que se iban estrechando. Con decisión, nadaban verticalmente hasta el fondo, atravesando la apertura hacia el resplandor de luz. Se encontraban en un estrecho tanque donde se veía la silueta recortada contra la luz del sol de un enorme cocodrilo. Si el participante mantenía la calma, podría ver que en el fondo del tanque había una puerta muy oscura. Para evitar al cocodrilo, se debería introducir con fuerza en el estrecho túnel hasta que, tras unas brazadas más, llegaría a otro túnel vertical en el que arriba también brillaba el Sol. 
Esa cosa verde flotando en el estanque más grande sería el temido "cucudrulu"
Llegando a la superficie habría pasado la prueba con éxito. Pero algunos, presa del pánico, habrían emergido rápidamente al lado del cocodrilo, que era mantenido muy alimentado para evitar que atacara. Al enterarse que habían fallado la prueba, se daban cuenta que la salida no se encontraba pasando al lado de la bestia y deberían someterse a más tiempo de meditación y entrenamiento..."
Por aquí asomaría la cabeza (suponemos que rapada) del feliz aspirante al terminar la prueba. Habría que ver aquí al Michael Phelphs con todas sus medallas...

Bueno pues hemos llegado ya a los Santuarios del Templo, pero Sobek y Horus aún nos deparan algunas sorpresas más en los muros que los rodean, como veremos en el próximo capítulo...

Bibliografía Kom Ombo: